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domingo, 30 de noviembre de 2014

Recapitul-ANDO... sobre mi práctica docente

Apenas llevamos tres meses de curso y en este tiempo he sido incapaz de sentarme a pensar un poco en lo que ha pasado durante este tiempo y menos escribir sobre ello. El tiempo ha pasado de forma vertiginosa y las urgencias propias del día a día me han arrastrado en su corriente sin permitirme pensar en lo que estaba haciendo. Pero ha llegado el momento. Aprovechando el final del primer trimestre me siento delante del ordenador a tratar de ordenar mis ideas, evaluar los aprendizajes y detectar aquellas áreas de mejora que observo en mi práctica docente.

Este curso estoy trabajando en tres áreas muy diferentes entre sí tanto en cuanto a contenidos como en lo que se refiere a forma de trabajo con y de los alumnos por lo que en este post voy a analizar solamente una (las otras las dejaré para próximas publicaciones) que es Dibujo técnico, una asignatura de la modalidad Tecnología y  Ciencias del Bachillerato.
Dibujo Técnico es la materia con la que más años llevo trabajando y cada curso he ido realizando en el planteamiento de la misma pequeñas modificaciones hasta llegar a la forma que tiene actualmente. Se trata de una asignatura bastante cargada de contenidos y procedimientos que además demanda  el aprendizaje del empleo correcto de las herramientas específicas de trabajo (escuadra, cartabón, reglas, compás, diferentes tipos de lápices, rotuladores...).
Desde hace varios años en mis clases he ido reduciendo las exposiciones magistrales porque considero que los alumnos necesitan disponer de mucho tiempo para realizar sus prácticas, avanzar en el aprendizaje de los procedimientos y enfrentarse por sí mismos a la resolución de problemas complejos de dibujo. Para lograr esta reducción de los momentos dedicados a los contenidos teóricos preparé, hace unos años, una serie de presentaciones interactivas en power point y fichas de trabajo (que poco a poco he ido completando y mejorando) que recoge toda la teoría del curso. Los alumnos disponen de este material desde el primer día del curso y hasta este año iban trabajando de acuerdo al ritmo que yo les marcaba con en una serie de microexposiciones repartidas de forma regular a lo largo de toda la evaluación.
Este curso, la lectura de varios libros y artículos que analizaban la Flipped Classroom me hizo concluir que la forma en que llevaba trabajando estos últimos años se acerca mucho a esta metodología y que con algunas modificaciones en mi práctica podría llegar a disponer de más tiempo en el aula para atender y orientar mejor a aquellos alumnos con más dificultades con la asignatura.
De esta forma, y teniendo en cuenta que el grupo de 1º de Bachillerato que tengo este curso está formado por alumnos muy diversos y con formas de trabajo y ritmos muy diferentes he tomado algunas decisiones simples que han terminado por consolidar la inversión de la clase.
El primer cambio realizado ha sido la introducción de los portátiles en el aula, de forma que cada alumno disponga de acceso permanente a las presentaciones interactivas que previamente les he compartido por correo electrónico. Esta mínima modificación hace que los alumnos comiencen desde el primer día a trabajar en la comprensión y puesta en práctica de los procedimientos que se detallan en las presentaciones.
Este trabajo en el aula se realiza en parejas o equipos reducidos para lo cual he organizado el aula (una segunda modificación respecto al curso pasado) en grupos base de cuatro personas entre las cuales hay al menos un alumno capaz de ayudar a los demás y otro que necesita ayuda, acompañados por otros dos estudiantes que no presentan excesivas dificultades para seguir el ritmo de trabajo.
El tercer cambio, que es un efecto colateral de los anteriores, ha sido la eliminación de las microexposiciones teóricas con las que en años pasados iba marcando el ritmo de aprendizaje de los alumnos. Este curso, las clases se han convertido en un laboratorio en el que cada estudiante trabaja siguiendo sus propios tiempos hasta una fecha señalada como tope y que es el momento en el que cerramos la unidad con una revisión de los contenidos aprehendidos y aquellos que no lo han sido tanto. De esta manera, este momento de reflexión permite a los alumnos establecer conexiones teóricas entre las prácticas realizadas tanto en el aula como en casa y los contenidos expuestos, cerrando en muchos casos de forma bastante exitosa el círculo de aprendizaje.
En mi opinión, esta última modificación es la que realmente ha marcado la diferencia con mi forma de trabajo en cursos pasados y es la que "da la vuelta" a las dos principales claves de la enseñanza directa (exposición y práctica). Así, si en la enseñanza directa el aprendizaje se organiza en un proceso organizado en la secuencia de las tres Pes (Presentación, Práctica y Prueba), en este ejercicio de Flipped Classsroom la práctica se antepone a la exposición haciendo que el rol del profesor como protagonista y máximo controlador del proceso de enseñanza pierda todo su sentido. Trabajando de esta forma, el docente se ve obligado a convertirse en el guía (coach) de un proceso, no de enseñanza sino de aprendizaje, cuyo protagonista es el estudiante.
Resumiendo, podría decir que estas tres pequeñas modificaciones en la forma de trabajo me han permitido disponer de mucho más tiempo para atender de forma personal a los estudiantes con más dificultades de aprendizaje y corregir sobre la marcha aquellos pequeños errores que los alumnos iban cometiendo y que he ido detectando en el trabajo en el aula-laboratorio.
Pero esto no es todo. Para cerrar el círculo del aprendizaje es necesario que el alumno sepa qué es lo que hace bien pero también detecte todas aquellas áreas de mejora en las que ha de insistir. El proceso de la evaluación es el que coloca al estudiante ante su propia práctica y le indica por dónde caminar para irse superando. La simple prueba por la prueba que forma parte de la secuencia de las tres Pes no tiene ningún sentido si no va acompañada de una reflexión sobre el porqué de los resultados obtenidos.
En este aspecto, también he realizado algunas pequeñas modificaciones respecto a la forma en que he estado trabajando hasta este curso. Así, aunque llevo varios años dedicando tiempo de aprendizaje para que cada alumno revise, corrija y califique cada prueba que ha realizado, este año (gracias al tiempo que he ahorrado al invertir la clase) he consolidado la práctica del diálogo personal como herramienta de orientación y mejora. Así, a mitad de la primera evaluación me senté con cada uno de los alumnos, mientras los demás trabajaban en el laboratorio, para analizar su recorrido hasta el momento, revisar sus pruebas y ejercicios e indicarle por dónde avanzar. De esta forma, cuando llegamos a final del periodo, cada quién fue capaz de realizar una autoevaluación tanto de su trabajo como de los aprendizajes obtenidos y entre los dos, alumno y profesora señalamos aquellas áreas de crecimiento y mejora que marcan el horizonte para esta segunda evaluación.